El tiempo es como un cazador, nosotros terminas siendo las presas. Podemos escondernos, crear un tiempo paralelo, disfrazar de acciones locas en contra de las leyendas de nuestros años, pero al final el tiempo es un indomable asediador.
Para escapar de su sangrienta sed de vernos entre sus garras, hay que pensar como él, ser del tiempo otro cazador, convertirse en especie de Peten Pan, mantener el niño y tener el cuchillo filoso entre los segundos.
A veces ignorar el tiempo es lo mejor, solamente disfrutar de la cacería, salir corriendo, trotando, caminando o a pies de sueño, pero salir. El tiempo es algo en lo que no se debe pensar, una naturaleza más que no debemos comprometer en nuestro ser. Deja que cace lo que quiera que al final lo colgarás como trofeo de tu vida en algún mural.
jueves, 4 de octubre de 2012
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