Al abrir los ojos cada mañana antes de poner los pies sobre esa tierra que tiembla, es mejor modelar una idea positiva, un pensamiento de que HOY será el mejor día, no buscar motivos rayados ni rajaduras del diario, mejor es ser una especie de dictador y obligar al pensamiento a ser un virus de las mejores ideas.
Si el cerebro tiende a fallar, entonces queda el corazón que al final viene siendo como el arma secreta bajo el pecho. Sin esperar recibir el mismo trato hay que dar, que desde que uno da pues comienza a palpitar con más revoluciones.
Tal vez extrañes el abrazo o el beso, pero estas demostraciones llegan disfrazadas a veces, solamente que olvidamos visualizar las señales que a diario se reciben, el cariño tiene infinitas maneras y en su mayoría no son físicamente detectables, es una cosa del sexto sentido.
jueves, 27 de septiembre de 2012
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