La soledad es una gran batalla, podría ser una locación demencial, también una paz dentro del estridente sonido de las montañas al brotar. Estar a solas es de éxtasis, sueñas despierto y encuentras tu mirada sobre cualquier horizonte vertical.
La ruta siempre muta, no existe lo estático, todo está en constante batir de alas. Si tu pensamiento se queda a acampar luego vuelve blandiendo huellas. La libertad esta en la conciencia de quien se puede quedar quieto pensando en un manantial, ideando su propia mañana, sosteniendo el atardecer de alguna dama y columpiando la noche para dos.

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