La obesidad toca a mi puerta, el desamor y la tristeza si hacen que las personas coman sin medida, incluso puedo dar fe que nos alimentamos sin tener hambre, no la recuerda pero existe una palabra para ello, eso a parte de gula.
No soy una enorme masa pero mi estómago cada día gana volumen, podríamos decir que soy una especie de hombre embarazado, ahora entiendo a mis amigos gordos cuando caminaban como si se fueran a caer de izquierda a derecha.
Es cansado y más cuando yo sufro de asma, digo sufro pues me la pasé desde pequeño enfermo y pienso que esta palabra se me sembró como algunas otras de desprecio en el alma.
Antes danzaba, era integrante de un grupo de danzas folklóricas, era delgado y bastante ágil, hoy es hoy y extraño de alguna manera esa forma de vida, paseos, caminatas, viajes, juegos, ejercicios, bailar y tocar algún instrumento de madera.
miércoles, 27 de enero de 2010
Cada día más gordo
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